La globalización es un hecho. La prueba más evidente ha sido ir en busca de marcos y toparnos con un gran centro comercial dedicado al mueble. No es un centro cualquiera, le podíamos llamar el Ikea chileno.
Venden muebles muy similares (alguno idénticos), la gráfica es muy parecida y el sistema de funcionamiento prácticamente el mismo.
Como es lógico, alguna chorradita nos trajimos al departamento.
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